Un equipo de ingenieros de la Universidad RMIT de Melbourne ha desarrollado un método innovador para transformar los posos de café usados en un componente clave para el hormigón. Mediante un proceso de pirólisis, los residuos se convierten en un material poroso llamado biochar, capaz de mejorar significativamente la integridad estructural de las mezclas de construcción.

La ciencia tras el hormigón de café
El estudio, publicado en el Journal of Cleaner Production, detalla que los posos de café crudos no pueden añadirse directamente a la mezcla, ya que sus compuestos orgánicos debilitan el fraguado. Al hornear los residuos sin oxígeno a 350 °C, el equipo de ingenieros obtiene un compuesto rico en carbono. Las pruebas demostraron que, al sustituir el 15% de la arena por este biochar, el hormigón resultante alcanza un 29,3% más de resistencia a la compresión que una mezcla estándar.

Impacto en la construcción y sostenibilidad
La adopción de esta tecnología busca reducir la dependencia de la arena de río, un recurso natural cuya extracción masiva daña los ecosistemas. Además, ayuda a desviar los residuos orgánicos de los vertederos, donde generan emisiones de metano. En 2024, el equipo de ingenieros colaboró en un proyecto real en Pakenham, Victoria, donde se utilizó este hormigón en una acera pública, ahorrando aproximadamente 3 toneladas de arena en el proceso. Aunque la investigación continúa para evaluar la durabilidad ante condiciones climáticas extremas, este avance representa un paso hacia una economía circular en la industria del hardware y la infraestructura.



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