Investigadores de la Universidad de Singapur (NUS) han logrado un avance significativo en tecnología textil al integrar una pantalla táctil funcional directamente en el tejido de una prenda. A diferencia de otros proyectos que adhieren componentes rígidos, este desarrollo utiliza fibras que actúan como píxeles y sensores, manteniendo la flexibilidad y transpirabilidad de la ropa.
Uno de los aspectos más destacados es su resistencia: según el estudio publicado en *Nature*, la pantalla mantiene sus capacidades táctiles y de emisión de luz tras 50 ciclos de lavado en lavadoras convencionales y 1.000 dobleces. Además de la visualización, la prenda puede integrar sensores de movimiento, temperatura, micrófonos y altavoces.
El equipo de la NUS, liderado por el profesor Tural Khudiyev, trabaja ahora en miniaturizar los componentes para que el tejido pueda ser procesado en máquinas industriales estándar. El objetivo a largo plazo es su aplicación en el ámbito de la salud, permitiendo que la ropa recopile y muestre datos fisiológicos de forma continua y directa al usuario.
Funcionamiento y durabilidad del tejido inteligente
El prototipo, una manga funcional, utiliza 54 fibras de píxeles con 96 LED cada una, logrando una resolución de 96 por 54 píxeles. El sistema opera a 30 fotogramas por segundo y permite registrar múltiples toques simultáneos. Para integrar los más de 5.000 chips necesarios, el equipo utilizó láseres para precisar las conexiones eléctricas en una estructura de fibra polimérica multicapa.
Uno de los aspectos más destacados es su resistencia: según el estudio publicado en *Nature*, la pantalla mantiene sus capacidades táctiles y de emisión de luz tras 50 ciclos de lavado en lavadoras convencionales y 1.000 dobleces. Además de la visualización, la prenda puede integrar sensores de movimiento, temperatura, micrófonos y altavoces.
Desafíos tecnológicos y futuro
A pesar del avance, la tecnología enfrenta limitaciones técnicas actuales. La resolución es reducida, el procesado de audio puede afectar la fluidez del vídeo y el grosor de las fibras de un milímetro resulta notable al tacto. Además, aún no se ha definido un sistema eficiente para la alimentación energética ni la autonomía de la prenda.
El equipo de la NUS, liderado por el profesor Tural Khudiyev, trabaja ahora en miniaturizar los componentes para que el tejido pueda ser procesado en máquinas industriales estándar. El objetivo a largo plazo es su aplicación en el ámbito de la salud, permitiendo que la ropa recopile y muestre datos fisiológicos de forma continua y directa al usuario.


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