China ha marcado un nuevo hito en ingeniería geológica con la finalización del Shendi Take-1, un pozo vertical que ha alcanzado los 10.910 metros de profundidad en el desierto de Taklamakán. Este proyecto, liderado por la China National Petroleum Corporation (CNPC), se posiciona como el segundo pozo vertical más profundo del mundo, situándose únicamente por detrás del histórico pozo de Kola, en Rusia.
Ingeniería contra condiciones extremas
La perforación, que comenzó el 30 de mayo de 2023, requirió 580 días de trabajo continuo. La complejidad técnica aumentó de forma exponencial al superar los 10.000 metros, donde la temperatura del subsuelo supera los 210 grados Celsius y las presiones son extremas. Para afrontar este reto, se desarrolló una plataforma de perforación automatizada capaz de operar en condiciones hostiles, utilizando brocas de diamante y sistemas de refrigeración avanzados diseñados para mantener la integridad de los materiales. El éxito del proyecto radica en gran medida en la capacidad nacional de fabricación, ya que el 90% de los componentes utilizados fueron producidos dentro de China, permitiendo una mayor independencia tecnológica en futuras exploraciones.



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