El Museo OXO de Madrid fue el escenario de una jornada que desafió los límites generacionales en los videojuegos. A través de un torneo de Street Fighter 6, una participante de 73 años logró alzarse con la victoria, demostrando que las barreras de edad se diluyen gracias a las herramientas de accesibilidad modernas.
Videojuegos como puente entre generaciones
El evento, organizado por Golden Gamers, tuvo como objetivo principal visibilizar las capacidades de los mayores, incluyendo a personas con deterioro cognitivo, en un entorno de participación activa. Más allá de la competición, la cita buscó normalizar el acceso a la tecnología para personas que, en muchos casos, nunca habían interactuado con una consola antes. La jornada combinó títulos como Mario Kart, Sackboy y Super Bomba League, donde jóvenes y mayores compartieron mandos y estrategias. La experiencia fue más allá de la pantalla, convirtiéndose en un espacio de aprendizaje mutuo donde niños y ancianos intercambiaron roles de maestro y alumno.



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