La imparable expansión de la inteligencia artificial está provocando una transformación sin precedentes en el mercado mundial de materiales estratégicos. Según un reciente análisis de Wood Mackenzie, la necesidad de alimentar la voraz infraestructura de esta tecnología ha disparado la demanda de metales básicos como el cobre, el aluminio y el litio, elementos indispensables para la construcción de redes eléctricas y centros de datos.
En cuanto al litio, esencial para el almacenamiento de energía, su precio se ha incrementado un 130% desde los mínimos de 2025. Aunque se han destinado 60.000 millones de dólares a su cadena de suministro, Wood Mackenzie advierte que serán necesarios 150.000 millones adicionales para satisfacer las necesidades energéticas proyectadas en los próximos años, en un contexto donde el nacionalismo de recursos sigue alterando la oferta disponible.
La infraestructura detrás de la inteligencia artificial
El impacto de la IA no se limita únicamente al consumo energético de los servidores. El despliegue requiere ampliar subestaciones, redes de transporte eléctrico e instalaciones de generación. Los datos actuales reflejan una cartera de proyectos de centros de datos que supera los 250 GW, triplicando las cifras de 2025. Se estima que la demanda de electricidad se multiplicará por cinco antes de 2030, superando los 1.000 TWh en 2035. Este desarrollo implica un uso intensivo de materiales, donde las instalaciones auxiliares de red pueden requerir hasta tres o cuatro veces más metales básicos que el centro de datos propiamente dicho. Esta presión se ve agravada por la lentitud en la aprobación de nuevos proyectos mineros y las complejidades burocráticas que frenan la inversión en el suministro necesario para mantener el ritmo.Metales estratégicos bajo tensión
El mercado se enfrenta a una escasez de suministro agravada por factores geopolíticos y una creciente competencia global. El cobre, por ejemplo, ha registrado precios récord de 14.759 dólares por tonelada, impulsado por un acopio masivo en Estados Unidos. Mientras tanto, la producción primaria de aluminio ha sufrido una reducción del 2% debido a daños en instalaciones clave de Oriente Medio, generando un déficit global de un millón de toneladas.
En cuanto al litio, esencial para el almacenamiento de energía, su precio se ha incrementado un 130% desde los mínimos de 2025. Aunque se han destinado 60.000 millones de dólares a su cadena de suministro, Wood Mackenzie advierte que serán necesarios 150.000 millones adicionales para satisfacer las necesidades energéticas proyectadas en los próximos años, en un contexto donde el nacionalismo de recursos sigue alterando la oferta disponible.


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