La generación Z está experimentando lo que muchos expertos denominan una "recesión sexual", un fenómeno marcado por un descenso en la actividad física en pareja. Un reciente estudio impulsado por Playboy, en colaboración con el Instituto Kinsey, ha analizado a 2.400 jóvenes de entre 18 y 29 años para identificar las causas detrás de este cambio de comportamiento, encontrando que la raíz del problema no es la falta de deseo, sino factores estructurales y digitales.


El impacto de la economía y la falta de vivienda
El informe destaca que el estrés financiero es un factor determinante, con un 43% de los encuestados afirmando que sus preocupaciones económicas les dificultan tener citas. La falta de independencia residencial es, quizás, el obstáculo más tangible: en un contexto donde el acceso a la vivienda es complejo, el 64% de los jóvenes que aún conviven con sus padres admite no haber tenido relaciones sexuales en los últimos tres meses. La imposibilidad de acceder a un espacio propio y privado limita directamente las oportunidades de intimidad física.



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