Durante la reciente edición de
PAX West 2026 en Seattle, un juego de mesa con más de 150 años de historia logró captar la atención de los asistentes. El
Crokinole, un título de habilidad que combina elementos de billar y dardos, se convirtió en uno de los puntos más concurridos de la zona de demostraciones gracias a su sencilla pero adictiva mecánica de juego.
Mecánicas y origen del Crokinole
El juego, originario de Canadá y cuyo nombre deriva del término francés "croquignole" (referente a golpear algo con la punta del dedo), pone a prueba la
geometría y la
coordinación mano-ojo de los jugadores. El objetivo es sencillo: deslizar fichas sobre una superficie de madera circular para lograr la mayor puntuación posible, mientras se intenta desplazar las piezas del adversario fuera de las zonas clave.
La dinámica competitiva exige que, si un jugador tiene fichas sobre el tablero, el oponente esté obligado a impactar contra ellas en su siguiente turno. Si el tiro falla, se considera falta, lo que añade una capa de estrategia a cada lanzamiento. Al finalizar cada ronda, se suman los puntos de las piezas restantes y gana el primero en alcanzar la puntuación objetivo.
Accesibilidad y mercado actual
Aunque el
Crokinole destaca por ser fácil de aprender para todas las edades, su principal barrera de entrada suele ser el precio de los tableros profesionales, que en eventos como
PAX West se han visto comercializados por empresas especializadas en rangos de 250 a 300 dólares. No obstante, al ser un proyecto que puede realizarse mediante bricolaje utilizando una superficie encerada y clavijas, se ha consolidado como una opción táctil muy valorada frente a las propuestas digitales predominantes en la feria.
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