La agencia espacial japonesa JAXA ha consolidado un avance clave en la defensa planetaria gracias a la misión Hayabusa 2. Tras completar con éxito su recolección de muestras en el asteroide Ryugu en 2020, la sonda ha iniciado una nueva fase operativa centrada en el análisis de asteroides cercanos, aportando datos críticos que superan las capacidades de observación terrestre.

Tecnología LiDAR para la seguridad orbital
El pasado 5 de julio de 2026, Hayabusa 2 protagonizó un logro inédito al utilizar LiDAR para medir con precisión milimétrica la distancia y dimensiones del asteroide Torifune. Esta técnica, que emplea haces de luz láser, permite superar las limitaciones de los telescopios ópticos, donde la ausencia de atmósfera dificulta distinguir el tamaño real de objetos distantes. Esta capacidad de caracterización es vital para calcular trayectorias y evaluar riesgos reales de impacto contra la Tierra.

Hacia un nuevo objetivo: el asteroide 1998 KY26
La misión no se detiene en Torifune; el siguiente destino es el asteroide 1998 KY26, un objeto de apenas 11 metros de diámetro que rota a una velocidad inusualmente alta. Los científicos consideran este tipo de cuerpos como los más difíciles de detectar y estudiar. Al acercarse a esta roca, la tecnología de la sonda permitirá obtener datos imposibles de captar desde observatorios terrestres como el VLT o el Gran Telescopio de Canarias. Se espera que la nave llegue a este destino en julio de 2031, donde permanecerá un año analizando su superficie y composición, lo que permitirá avanzar significativamente en las estrategias de protección global ante posibles amenazas espaciales.



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