El uso de superficies reflectantes en los tejados ha demostrado ser una de las estrategias más eficaces y sencillas para combatir el calor en el hogar. Un proyecto realizado en Filadelfia analizó cómo el simple acto de aplicar revestimientos blancos en 340 viviendas permitió reducir drásticamente tanto la temperatura interior como la dependencia de sistemas de climatización.
Eficiencia energética mediante el albedo
El experimento, conocido como Philadelphia Cool Homes Project, aprovechó una propiedad física fundamental: el albedo. Mientras que los tejados convencionales de colores oscuros absorben la radiación solar y la transforman en calor, las superficies blancas actúan como reflectores. Al evitar que el calor penetre en la estructura, la temperatura de la superficie interior de los techos descendió entre 2,2 y 2,8 °C, logrando que los dormitorios superiores fueran notablemente más frescos incluso sin aire acondicionado. El impacto económico para los usuarios fue directo: cada vivienda logró reducir su consumo energético en una media de 560 kWh al año. Este ahorro no solo mitiga el gasto en electricidad, sino que disminuye la demanda de los sistemas de refrigeración, un factor clave para hogares con presupuestos ajustados.



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