Ante la escasez hídrica que afecta a varias zonas de España, la Hermandad de Campoo de Suso, en Cantabria, ha implementado una medida tecnológica sin precedentes: el uso de drones para vigilar el consumo de agua. El objetivo es identificar usos irregulares, como el llenado de piscinas o el riego intensivo, que están vaciando los depósitos municipales y forzando el suministro mediante camiones cisterna.
Tecnología aplicada al control de recursos
El ayuntamiento decidió tomar esta medida tras comprobar discrepancias inusuales entre localidades con sistemas de abastecimiento compartidos. Al cerrar los contadores de la red pública y verificar que no existían fugas, se confirmó que el drenaje masivo de los depósitos provenía de propiedades privadas. Los drones utilizados analizan la clorofila y el estado de la vegetación, permitiendo detectar riegos encubiertos sin vulnerar la privacidad de los residentes, ya que no captan imágenes identificables de personas. El impacto de esta vigilancia ha sido inmediato. Según las autoridades locales, el simple anuncio de la monitorización aérea provocó un descenso drástico en el consumo, permitiendo que los depósitos recuperaran sus niveles de reserva sin necesidad de aplicar sanciones económicas, que oscilarían entre los 300 y 3.000 euros.



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