La carrera por la fusión nuclear vive un momento crítico fuera de los grandes proyectos públicos como el ITER. Mientras las iniciativas internacionales prevén resultados comerciales a largo plazo, dos empresas estadounidenses, Helion Energy y Commonwealth Fusion Systems (CFS), han acelerado sus planes para inyectar esta energía en la red eléctrica mucho antes de lo esperado.
La apuesta más inmediata proviene de Helion Energy. La compañía ha firmado un acuerdo con Microsoft para suministrar electricidad generada mediante fusión nuclear en 2028. Para lograr este objetivo, la firma utiliza la tecnología de campo invertido (FRC), un sistema que busca transformar directamente la energía de la fusión en electricidad, evitando el ciclo convencional de turbinas y vapor. Según la empresa, su prototipo Polaris ha alcanzado temperaturas de 150 millones de grados Celsius, una base necesaria para que su máquina, bautizada como Orion, comience a operar comercialmente en apenas dos años.
La implicación de gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Eni en estos proyectos subraya el interés en esta fuente de energía. Mientras Helion se centra en una ejecución rápida para 2028, CFS respalda su tecnología con numerosos artículos científicos revisados por pares. Ambos enfoques representan los intentos más concretos de la industria privada por resolver los desafíos técnicos de la fusión, desde la contención del plasma hasta la gestión de materiales bajo condiciones extremas.
La apuesta más inmediata proviene de Helion Energy. La compañía ha firmado un acuerdo con Microsoft para suministrar electricidad generada mediante fusión nuclear en 2028. Para lograr este objetivo, la firma utiliza la tecnología de campo invertido (FRC), un sistema que busca transformar directamente la energía de la fusión en electricidad, evitando el ciclo convencional de turbinas y vapor. Según la empresa, su prototipo Polaris ha alcanzado temperaturas de 150 millones de grados Celsius, una base necesaria para que su máquina, bautizada como Orion, comience a operar comercialmente en apenas dos años.
Diferentes enfoques hacia la viabilidad comercial
Por otro lado, CFS, entidad vinculada al MIT, desarrolla una estrategia basada en el modelo tokamak convencional, pero potenciado por imanes superconductores de alta temperatura. Su reactor experimental, SPARC, se centra en estabilizar el plasma y reducir la energía necesaria para el confinamiento magnético. A diferencia de Helion, la hoja de ruta de CFS contempla la generación eléctrica mediante su máquina ARC a principios de la década de 2030, con una capacidad proyectada de 400 MW netos para la red.
La implicación de gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Eni en estos proyectos subraya el interés en esta fuente de energía. Mientras Helion se centra en una ejecución rápida para 2028, CFS respalda su tecnología con numerosos artículos científicos revisados por pares. Ambos enfoques representan los intentos más concretos de la industria privada por resolver los desafíos técnicos de la fusión, desde la contención del plasma hasta la gestión de materiales bajo condiciones extremas.


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