Tesla ha puesto fin de forma definitiva a Solar Roof, el sistema de tejas solares que fue presentado como una pieza fundamental para el futuro de la energía doméstica. La compañía ha comunicado a su red de instaladores que el producto ya no se encuentra disponible para nuevos pedidos, marcando el cierre de un proyecto que nació con grandes expectativas en 2016.

El fin de una apuesta fallida
El Solar Roof fue un pilar clave en la adquisición de SolarCity por parte de Tesla, una operación valorada en unos 2.600 millones de dólares. Sin embargo, la realidad comercial del producto quedó lejos de las promesas iniciales. Mientras que Elon Musk proyectó una cifra de 1.000 instalaciones semanales para 2020, la compañía apenas alcanzó un máximo de entre 20 y 40 sistemas por semana, sumando un total de aproximadamente 3.000 instalaciones en siete años.

Desafíos técnicos y costes elevados
La falta de rentabilidad se debió principalmente a factores estructurales. A diferencia de los paneles solares convencionales, que se benefician de una fabricación masiva y estandarizada, el Solar Roof requería una configuración personalizada. Esto impidió que los costes disminuyeran, llegando a registrar presupuestos para clientes de hasta 200.000 dólares. Además, se reportaron problemas de rendimiento energético y deficiencias en la disipación del calor debido a su cercanía directa con la estructura del tejado.

Aunque Tesla entierra el proyecto de las tejas, la empresa no abandona el sector de las energías renovables. Actualmente, la compañía continúa comercializando sus paneles solares tradicionales y mantiene proyectos de almacenamiento energético a gran escala. Además, se estudia la posibilidad de construir una nueva fábrica de paneles solares en Texas, confirmando que la estrategia energética de la marca se aleja de la estética del Solar Roof para centrarse en soluciones más eficientes y escalables.



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