El sistema de refrigeración natural del cuerpo humano está siendo puesto a prueba por el calentamiento global. Nuevas investigaciones publicadas en The Lancet advierten que estamos alcanzando escenarios de estrés térmico incompensables, donde la capacidad fisiológica para regular la temperatura interna se ve superada, afectando especialmente a la población mayor de 60 años.
El impacto en la fisiología humana
La capacidad del cuerpo humano y sus partes para disipar calor depende de mecanismos como la vasodilatación y la sudoración. Sin embargo, con el envejecimiento, las glándulas sudoríparas pierden eficacia y la respuesta cardiovascular se debilita. Los datos, obtenidos mediante experimentos en cámaras climáticas, confirman que el umbral térmico en los ancianos se sitúa entre 4,7 y 7,5 ºC por debajo del registrado en adultos jóvenes. Este fenómeno implica que, ante olas de calor, el corazón debe realizar un esfuerzo significativamente mayor para mantener la estabilidad de los órganos internos. A medida que sumamos décadas de vida, el aumento de la temperatura central ante el calor extremo es más pronunciado, incluso en personas con una condición física saludable.



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