Uno de los debates más recurrentes entre los fans de la obra de Tolkien es por qué las Grandes Águilas no transportaron a Frodo directamente al Monte del Destino. Aunque el lore original ofrece respuestas, el videojuego El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte, lanzado en 2011, zanjó esta cuestión con una explicación directa y fundamentada en la narrativa del juego.

El título desarrollado por Snowblind introdujo a Beleram, una Gran Águila que colabora con los protagonistas. A través de este personaje, el juego aclara que las Águilas no son una fuerza militar bajo el mando de los héroes, sino aliados independientes con sus propios riesgos y motivaciones. La idea de utilizarlas como transporte hacia Mordor fue debatida, pero descartada por la alta probabilidad de que fueran interceptadas por las defensas de Sauron, exponiendo a los héroes y al propio Anillo Único a un peligro inminente.
La imposibilidad logística y el poder de los dragones
Durante el tercer capítulo del RPG, los jugadores tienen la oportunidad de dialogar con Gandalf en Rivendel. El Mago Gris explica que las Águilas no pueden ser tratadas como simples medios de transporte, ya que su intervención en otros eventos fue fruto de relaciones personales y no de una obediencia jerárquica. Además, el riesgo de ser detectadas por el "Ojo que todo lo ve" hacía que la misión aérea fuera tácticamente inviable.

El juego también explora la posibilidad de utilizar dragones para destruir el objeto. Gandalf menciona que, aunque el fuego de dragón poseía un poder inmenso, ni siquiera el de Ancalagon el Negro —el más poderoso de la historia— habría sido suficiente para consumir el oro del Anillo Único. Esta aclaración técnica dentro de la historia ayuda a los usuarios a comprender las limitaciones del mundo de la Tierra Media y por qué la misión de la Comunidad era la única alternativa viable frente a la amenaza de Sauron.




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