
El coleccionismo de videojuegos ha marcado un nuevo hito tras confirmarse la venta de tres cartuchos de Game Boy por un valor total de 2 millones de dólares. La operación, gestionada por la correduría privada Nostalgix, involucra copias precintadas de 'Pokémon Azul', 'Pokémon Rojo' y 'Pokémon Amarillo: Edición Especial Pikachu', piezas que han recibido las calificaciones más altas de conservación por parte de la agencia PSA.
El valor de la conservación en el formato físico
La escasez de unidades en estado perfecto es el factor determinante detrás de estas cifras. Según detalla Nathan Howerton, fundador de Nostalgix, los procesos de fabricación industrial suelen dejar marcas, por lo que encontrar ejemplares con una nota de 9,8 o 10 es extremadamente inusual. Este tipo de transacciones privadas, que han movido más de 10 millones de dólares en los últimos meses, reflejan un mercado donde el
formato físico se revaloriza como un objeto histórico frente a la tendencia digital.
Contexto del mercado y regulación
Esta venta ocurre en un momento de tensión para el sector del
formato físico. Mientras empresas como Sony han fijado fechas para el cese de producción de juegos en disco, el valor de los títulos clásicos sigue escalando. La situación ha llamado la atención de las autoridades; en Japón, el Partido Liberal Democrático estudia regular las cartas coleccionables ante el crecimiento de su valor como activo financiero y el riesgo de blanqueo de capitales o falsificaciones.

El debate sobre la supervivencia del
formato físico frente al digital sigue presente en la industria. La transición hacia servicios en la nube y descargas ha provocado que, mientras el usuario común se aleja de los soportes tangibles, los coleccionistas los traten como activos de alto valor, situando a los videojuegos al mismo nivel que las obras de arte en subastas exclusivas.
!Advertencia! Tenemos problemas...
Debes iniciar sesión para poder comentar.. Iniciar sesión o Registrarme