Las autoridades federales han detenido a Zyaire Dontaevious Zamarion Wilkins, de 21 años, en el sur de Florida, tras descubrir una compleja red delictiva dedicada a la distribución de videojuegos infectados con malware en la plataforma Steam. El objetivo principal de esta operación era el robo de criptomonedas a usuarios desprevenidos, alcanzando un botín estimado de 220.000 dólares.
La investigación del FBI, iniciada el pasado mes de marzo, señala que el detenido y sus cómplices lanzaron al menos ocho títulos maliciosos, entre los que se identificaron juegos como BlockBlasters, Dashverse, Lunara y PirateFi. Estos programas fueron diseñados específicamente para sustraer credenciales y acceder a los datos privados almacenados en los ordenadores de las víctimas.
Según los informes federales, la trama logró infectar los dispositivos de aproximadamente 8.000 clientes y obtener acceso no autorizado a cerca de 80 carteras de criptodivisas entre mayo de 2024 y febrero de 2026. La investigación también ha revelado la existencia de un segundo implicado, identificado como el desarrollador primario del software malicioso, con quien Wilkins coordinaba los ataques a través de la plataforma Signal.
Wilkins, quien llegó a adquirir un troyano de acceso remoto por 10.000 dólares para perfeccionar sus métodos, se enfrenta ahora a cargos federales por conspiración para obtener información mediante medios informáticos. De ser hallado culpable, podría recibir una condena de hasta 10 años de prisión.
La investigación del FBI, iniciada el pasado mes de marzo, señala que el detenido y sus cómplices lanzaron al menos ocho títulos maliciosos, entre los que se identificaron juegos como BlockBlasters, Dashverse, Lunara y PirateFi. Estos programas fueron diseñados específicamente para sustraer credenciales y acceder a los datos privados almacenados en los ordenadores de las víctimas.
Modus operandi y alcance del fraude
El grupo utilizaba una estrategia sofisticada para maximizar el impacto de su actividad ilícita. A través de bots, los atacantes lograban identificar a usuarios que poseían grandes cantidades de criptoactivos. Posteriormente, utilizaban aplicaciones de mensajería como Telegram, Discord, X y LinkedIn para convencer a estas personas de descargar los juegos infectados. Una vez ejecutada la instalación, el malware permitía a los criminales tomar el control de las carteras digitales.
Según los informes federales, la trama logró infectar los dispositivos de aproximadamente 8.000 clientes y obtener acceso no autorizado a cerca de 80 carteras de criptodivisas entre mayo de 2024 y febrero de 2026. La investigación también ha revelado la existencia de un segundo implicado, identificado como el desarrollador primario del software malicioso, con quien Wilkins coordinaba los ataques a través de la plataforma Signal.
Wilkins, quien llegó a adquirir un troyano de acceso remoto por 10.000 dólares para perfeccionar sus métodos, se enfrenta ahora a cargos federales por conspiración para obtener información mediante medios informáticos. De ser hallado culpable, podría recibir una condena de hasta 10 años de prisión.


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