En 2023, Sony presentó en el CES una propuesta que buscaba fusionar la tecnología espacial con el gaming: el satélite EYE. En colaboración con la Universidad de Tokio, la compañía puso en órbita un dispositivo equipado con una cámara de alta resolución, con el objetivo de que los usuarios pudieran pilotarlo, ajustar su ángulo y capturar imágenes de la Tierra directamente desde un mando de PS5.

El fin de una promesa tecnológica
Pese a que el hardware demostró funcionar correctamente durante las pruebas iniciales en Japón y Estados Unidos, el proyecto nunca llegó a abrirse al público general. La logística se convirtió en el principal obstáculo: el satélite completaba una órbita terrestre cada 90 minutos, lo que limitaba drásticamente las ventanas de conexión y generaba colas de espera inmanejables para los usuarios.
Además, el sistema de orientación presentó errores técnicos críticos. Estas dificultades, sumadas a la inviabilidad operativa de ofrecer un servicio de acceso tan restringido, llevaron a la compañía a abandonar la iniciativa. En febrero de 2025, el satélite EYE entró en la atmósfera terrestre y se desintegró sobre el océano, cerrando definitivamente una de las propuestas más experimentales de la marca en los últimos años.



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