El pasado 3 de noviembre, Estados Unidos vivió una jornada electoral marcada por una tendencia clara: el rechazo ciudadano a la expansión de los centros de datos tras más de 40 referéndums locales. Sin embargo, Harwood, un municipio de Dakota del Norte con apenas 940 habitantes, se convirtió en la excepción al votar en contra de una normativa que habría impuesto evaluaciones independientes y audiencias públicas obligatorias para futuros proyectos de gran envergadura.
La preocupación ciudadana se centra principalmente en la transparencia de las compañías y el impacto en los suministros básicos. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que el consumo eléctrico de estas instalaciones alcanzó el 4,4 % de la demanda total en Estados Unidos durante 2023, con previsiones de escalar hasta un rango de entre el 6,7 % y el 12 % para 2028. Esta proyección alimenta el temor de los consumidores a un encarecimiento en sus facturas de electricidad y agua, un factor que ha impulsado la cancelación de proyectos valorados en más de 260.000 millones de dólares en todo el país.
La postura de Harwood ante la infraestructura digital
El resultado de la votación, con 325 votos en contra frente a 105 a favor, dejó clara la posición de los residentes respecto a la regulación de estas instalaciones. El alcalde de la localidad, Blake Hankey, argumentó que el texto de la medida era confuso y suponía una carga económica excesiva para una ciudad de dimensiones reducidas. Es importante señalar que la votación no afectó directamente al proyecto Polaris Forge 2, un centro de datos de 3.000 millones de dólares de Applied Digital, arrendado a Oracle, que actualmente se encuentra en construcción con una capacidad proyectada de 280 MW. La relación de Harwood con este sector ha estado marcada por tensiones territoriales. En agosto de 2025, la vecina ciudad de Fargo intentó anexionarse el terreno donde se construye el centro de datos, un movimiento que fue bloqueado tanto por el ayuntamiento de Harwood como por la propia empresa, evitando que la gestión de los impuestos asociados pasara a manos de la urbe de mayor tamaño.El contexto de rechazo nacional
La decisión de Harwood contrasta con un clima nacional de creciente desconfianza. Según datos de Heatmap Pro, el apoyo social a los centros de datos en Estados Unidos ha caído drásticamente, pasando del 43 % en septiembre de 2025 al 21 % en la actualidad. Actualmente, el 71 % de los estadounidenses se opone a tener una de estas infraestructuras cerca de su residencia.
La preocupación ciudadana se centra principalmente en la transparencia de las compañías y el impacto en los suministros básicos. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley estima que el consumo eléctrico de estas instalaciones alcanzó el 4,4 % de la demanda total en Estados Unidos durante 2023, con previsiones de escalar hasta un rango de entre el 6,7 % y el 12 % para 2028. Esta proyección alimenta el temor de los consumidores a un encarecimiento en sus facturas de electricidad y agua, un factor que ha impulsado la cancelación de proyectos valorados en más de 260.000 millones de dólares en todo el país.


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