En 1991, el mercado de las consolas en España vivió un capítulo singular con la llegada de la NeoGeo. Luis Sanz, médico de profesión y responsable de la empresa zaragozana LASP, logró establecer un canal de importación directo desde Japón para traer la consola de SNK, un sistema que destacaba por ofrecer una calidad técnica idéntica a la de las máquinas recreativas profesionales.
El desafío de importar hardware premium en los 90
La distribución de la NeoGeo no fue sencilla. Ante la falta de un distribuidor oficial, Sanz contactó directamente con SNK mediante fax y reuniones en Barcelona y Madrid. El modelo de negocio se enfrentó a barreras logísticas importantes: los envíos desde Japón llegaban a menudo por barco, con esperas de meses, y debían superar aduanas donde los costes arancelarios alcanzaban el 15%. El precio de la consola en 1992 se situaba en 62.000 pesetas, mientras que los cartuchos rondaban las 24.000 pesetas. Este alto coste limitó su alcance a un público muy específico, alejado del mercado masivo que dominaban otras plataformas de la época. A pesar de los retos, LASP logró vender cientos de unidades, manteniendo una operativa basada en el pago al contado y sin contratos de exclusividad que hubieran comprometido la viabilidad del negocio.



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