Un grupo de ingenieros en San Francisco ha llevado a cabo un experimento inusual al intentar que modelos de lenguaje de propósito general tomen el control de un Toyota Corolla. A diferencia de los sistemas de conducción autónoma especializados, se conectaron ChatGPT, Claude y Grok a través de una cámara para intentar navegar un circuito cerrado de conos en un aparcamiento.

El desafío de la conducción mediante IA generalista
El principal obstáculo inicial fue la configuración de seguridad de los propios modelos. Al recibir la instrucción de conducir, las IA se negaron reiteradamente a realizar la tarea alegando protocolos de seguridad. Fue necesario especificar que se trataba de un entorno controlado y cerrado para que los sistemas accedieran a interactuar con los controles del vehículo.
Tras superar las restricciones, se otorgaron tres intentos a cada modelo. El rendimiento fue dispar: solo GPT-6 Astra logró completar el recorrido, alcanzando la meta en un tiempo de 5 minutos y 22 segundos durante su segundo intento. Por el contrario, las versiones evaluadas de Claude Fable 5.1 y Grok 4.6 no consiguieron superar la mitad del circuito en ninguna de las oportunidades brindadas. Este experimento pone de relieve la capacidad de aprendizaje y adaptación de los modelos de lenguaje actuales en tareas para las que no fueron diseñados originalmente.



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