Estados Unidos ha completado la retirada definitiva de su legendaria constelación de satélites DSP (Defense Support Program). Estos dispositivos, que comenzaron a operar en 1970 para monitorizar amenazas durante la Guerra Fría, han sido desplazados a una órbita cementerio tras más de cinco décadas de servicio ininterrumpido en la detección de lanzamientos de misiles balísticos.
El fin de una era en la vigilancia orbital
El programa DSP fue fundamental para la seguridad nacional estadounidense, permitiendo identificar lanzamientos de misiles en tiempo real. Gracias a su capacidad de respuesta, los sistemas proporcionaban un margen crítico de hasta 30 minutos, tiempo suficiente para activar protocolos defensivos antes del impacto. Tras participar en conflictos como la Operación Tormenta del Desierto y, más recientemente, en las maniobras Apollo, los dos últimos satélites operativos han sido enviados a una órbita superestacionaria. Este proceso, conocido como desorbitación hacia un cementerio espacial, garantiza que los restos no interfieran con la infraestructura activa. Para evitar riesgos de colisión o explosión, las naves fueron vaciadas de combustible antes de quedar apartadas permanentemente en una zona fuera de uso a cientos de kilómetros sobre la órbita geoestacionaria.



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