La barrera entre la interacción humana y la inteligencia artificial se ha vuelto más delgada. La empresa Tavus ha presentado Griffin-Lite, un modelo de investigación capaz de mantener conversaciones audiovisuales en tiempo real que ha logrado engañar a casi la mitad de los participantes en un experimento controlado. Durante una interacción de un minuto, el 48% de los sujetos creyó estar hablando con una persona real en lugar de con un sistema sintético.

Arquitectura full-duplex y naturalidad
A diferencia de otros sistemas que esperan a que el usuario finalice su frase, Griffin-Lite utiliza una arquitectura full-duplex. Esto permite que la IA continúe procesando información, escuchando y observando al interlocutor mientras genera su propia respuesta. Esta capacidad de reacción, que incluye gestos, sonrisas y el reconocimiento de interrupciones, ocurre en intervalos inferiores a un segundo, emulando con mayor precisión el comportamiento humano.

Comparativa y limitaciones
Aunque los resultados son notables, el concepto de test de Turing aplicado al vídeo carece de un protocolo estandarizado. Mientras que el test original de 1950 se basaba en texto para eliminar sesgos visuales, Tavus ha trasladado esta idea a una experiencia cara a cara. Actualmente, el modelo es utilizado en el benchmark VideoFDB de NVIDIA, donde obtiene una puntuación de 3,73 en percepción, aunque los evaluadores señalan que aún no alcanza la naturalidad absoluta de una persona real.
Por ahora, Griffin-Lite se mantiene como una herramienta de investigación y no está disponible para el público general en la plataforma comercial de Tavus. La compañía enfatiza que el uso de esta tecnología está sujeto a políticas de consentimiento explícito, alineándose con normativas como el AI Act de la Unión Europea, que exige informar al usuario cuando interactúa con un agente sintético.



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