Europa se prepara para un salto tecnológico sin precedentes con el objetivo de triplicar su capacidad de cómputo en los próximos cinco a siete años. Ante la creciente demanda de servicios cloud y el auge de la inteligencia artificial, Bruselas busca fortalecer su infraestructura interna para cubrir las necesidades de empresas y administraciones públicas de cara a 2035 mediante el Cloud and AI Development Act (CADA).
El desafío de la soberanía tecnológica
El plan de la Comisión Europea se enfrenta a una realidad compleja: la dependencia de proveedores fuera de sus fronteras. Datos de GEA y DECISION señalan que las compañías europeas capturan apenas el 6% del mercado de semiconductores para centros de datos y solo el 7% en la fabricación de servidores. Aunque Europa cuenta con activos estratégicos como la empresa neerlandesa ASML, líder mundial en litografía EUV, la cadena de suministro global sigue siendo el eslabón más débil. La cuota de proveedores cloud europeos ha descendido significativamente, pasando del 29% en 2017 al 15% en 2022, mientras tres grandes hiperescaladores extranjeros controlan más del 70% del mercado en el continente. Esta situación ha generado alertas sobre la protección de infraestructuras críticas, como ocurrió en Países Bajos tras el intento de adquisición de Solvinity, proveedor de servicios públicos, bloqueado por el Gobierno neerlandés en mayo de 2026.



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