China enfrenta un desafío crítico ante el crecimiento de su parque automotor: gestionar el fin de la vida útil de millones de baterías de vehículos eléctricos. Ante una previsión de superar el millón de toneladas de baterías retiradas para 2030, el país ha activado una estrategia basada en la trazabilidad y la responsabilidad extendida del fabricante.
Regulación y trazabilidad digital
El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT) ha establecido medidas que vinculan legalmente la batería al vehículo hasta su desguace final. Para evitar el mercado negro y la gestión inadecuada en vertederos ilegales, cada unidad contará con una identidad digital. Este sistema de trazabilidad permitirá supervisar el ciclo de vida completo: desde la producción hasta el reciclaje final, asegurando que solo empresas autorizadas gestionen los residuos.Innovación en el reciclaje de materiales
El sector del reciclaje en China ya mueve cifras millonarias, con empresas como Brunp Recycling, filial de CATL, liderando la recuperación de materiales críticos. La capacidad técnica actual permite recuperar hasta el 99,6% de metales como el níquel, el cobalto y el manganeso, fundamentales para mantener la cadena de suministro interna. A pesar de estos avances, la industria sigue lidiando con la falta de estandarización en el diseño de las baterías, lo que encarece y complica los procesos de desmantelamiento.



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