A pesar de que internet, la inteligencia artificial y los constantes avances médicos han transformado radicalmente nuestra forma de vivir, la biología humana permanece estática. Mientras que en el pasado procesos como la pérdida de vello corporal o cambios en nuestra fisiología fueron respuestas adaptativas a presiones del entorno, hoy la relación entre tecnología y evolución se ha roto.
Desde que la humanidad conquistó los mares y, posteriormente, los cielos, la mezcla de poblaciones procedentes de distintas partes del globo ha provocado que la diversidad genética sea cada vez mayor. Este fenómeno ha desacelerado el proceso de selección natural, ya que las barreras que antes propiciaban cambios evolutivos han desaparecido por completo.

El fin del aislamiento genético
La ciencia evolutiva señala que el motor principal para los cambios biológicos significativos es el aislamiento. Históricamente, poblaciones separadas geográficamente, como los ancestros que salieron de África o los pinzones de Darwin, desarrollaron rasgos únicos debido a la reducción de la diversidad genética y la presión de su entorno específico. Sin embargo, la conectividad global ha eliminado este factor.Desde que la humanidad conquistó los mares y, posteriormente, los cielos, la mezcla de poblaciones procedentes de distintas partes del globo ha provocado que la diversidad genética sea cada vez mayor. Este fenómeno ha desacelerado el proceso de selección natural, ya que las barreras que antes propiciaban cambios evolutivos han desaparecido por completo.




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