Estamos acostumbrados a la miniaturización extrema, pero la tecnología de válvulas de vacío, protagonista de la informática en los años 40 y 50, sigue fascinando a los creadores modernos. Mike, el responsable del proyecto The Tube Computer MK3, ha demostrado que es posible construir una máquina de propósito general desde cero utilizando componentes analógicos clásicos.
La escala de este ordenador es imponente: ocupa un panel de 190 por 130 centímetros y tiene un peso aproximado de 20 kilos. Su funcionamiento requiere paciencia, ya que el sistema necesita unos 15 minutos de calentamiento previo para alcanzar la estabilidad térmica necesaria antes de comenzar a operar.
Aunque su velocidad de procesamiento es notablemente lenta comparada con los estándares actuales —el creador bromea con que un cálculo matemático permite preparar una taza de té mientras se completa—, la máquina es capaz de realizar operaciones complejas mediante el encadenamiento de cálculos de hasta 128 bits. Actualmente, el proyecto avanza hacia la integración de un simulador del dirigible británico R80, un software diseñado para demostrar las capacidades tangibles de esta inusual arquitectura.
Arquitectura de 8 bits con lógica de hace 70 años
El sistema utiliza 460 válvulas 6N3P de doble triodo, recuperadas de plantas europeas de mediados del siglo pasado. En total, la máquina integra 920 triodos configurados para crear puertas lógicas NOR, que actúan como base para los registros, contadores, la unidad aritmética lógica (ALU) y una pequeña memoria RAM. A pesar de su diseño retro, el equipo funciona con una arquitectura de 8 bits y ejecuta sus 16 instrucciones de manera secuencial.
La escala de este ordenador es imponente: ocupa un panel de 190 por 130 centímetros y tiene un peso aproximado de 20 kilos. Su funcionamiento requiere paciencia, ya que el sistema necesita unos 15 minutos de calentamiento previo para alcanzar la estabilidad térmica necesaria antes de comenzar a operar.
Aunque su velocidad de procesamiento es notablemente lenta comparada con los estándares actuales —el creador bromea con que un cálculo matemático permite preparar una taza de té mientras se completa—, la máquina es capaz de realizar operaciones complejas mediante el encadenamiento de cálculos de hasta 128 bits. Actualmente, el proyecto avanza hacia la integración de un simulador del dirigible británico R80, un software diseñado para demostrar las capacidades tangibles de esta inusual arquitectura.


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