China ha dado un paso innovador en su infraestructura de energía renovable al poner en marcha Jilin-2, la primera plataforma solar flotante de 100 kW fabricada principalmente con un compuesto de fibras de bambú y madera. Esta estructura, instalada frente a las costas de Yantai en la provincia de Shandong, busca reducir la dependencia de materiales tradicionales como el acero y el plástico en entornos marinos altamente corrosivos.
Ingeniería sostenible en alta mar
El proyecto, liderado por Yantai CIMC Raffles Ocean Technology Group, China Forestry Group Corporation y la Universidad Forestal de Pekín, utiliza un material denominado Sea Bamboo Pipe. Se trata de tubos de bambú enrollados y reforzados con fibra, diseñados para ofrecer una alta resistencia mecánica y ligereza, superando los desafíos que suponen la humedad y la salinidad del océano para las estructuras convencionales. La energía generada por esta plataforma, que multiplica por diez la potencia de su antecesor Jilin-1, se destina directamente a proyectos de producción de hidrógeno, amoniaco y metanol. Este desarrollo se alinea con el Plan de Acción Trienal del país asiático para sustituir plásticos por bambú en diversas industrias.



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