La inteligencia artificial, presentada como la solución definitiva para optimizar la productividad laboral, enfrenta un creciente rechazo por parte de quienes la utilizan a diario. Un estudio elaborado por la consultora Gallup en colaboración con Bentley University señala que, a medida que los empleados integran más estas herramientas en su rutina, su percepción sobre los beneficios reales disminuye.

El fin del optimismo tecnológico
Las cifras reflejan un cambio de tendencia significativo. Actualmente, el 39% de los trabajadores estadounidenses considera que la IA genera más perjuicios que beneficios en su entorno laboral, una cifra que ha aumentado notablemente respecto al 31% registrado el año anterior. Por el contrario, solo un 9% de los encuestados percibe un beneficio tangible en su desempeño diario.
El fenómeno es especialmente pronunciado entre la Generación Z. Jóvenes de entre 18 y 29 años, que representan el grupo con mayor exposición a estas tecnologías, muestran un escepticismo marcado: un 47% sostiene que la IA dificulta sus tareas. Este desencanto ha provocado que una parte significativa de este sector admita incluso el sabotaje activo de las herramientas implementadas por sus empresas.
Desconocimiento frente a experiencia real
El estudio desmonta la idea de que la desconfianza nace de la falta de formación. Según datos de la Reserva Federal de EE. UU., el 41% de los empleados utiliza IA generativa en su trabajo, y el 70% de los trabajadores declara comprender bien el funcionamiento de estas plataformas. Lejos de aumentar la satisfacción, el dominio técnico ha alimentado una visión más crítica sobre la utilidad real y las promesas incumplidas de la tecnología.

La sombra de la inseguridad laboral
La preocupación por el futuro del empleo sigue siendo un factor determinante en este sentimiento colectivo. Cerca del 79% de los trabajadores estadounidenses teme una reducción de puestos de trabajo a causa de la automatización en la próxima década. Este temor persiste a pesar de que informes económicos, como el de Funcas en España, sugieren que el impacto podría traducirse más en una transformación de roles que en una desaparición masiva de empleos. Sin embargo, la brecha entre la expectativa de eficiencia y la realidad diaria sigue erosionando la confianza en la inteligencia artificial como motor de mejora laboral.



!Advertencia! Tenemos problemas...
Debes iniciar sesión para poder comentar.. Iniciar sesión o Registrarme