Un cambio de planes inevitable
La actual generación de consolas se perfila como una de las más extensas de la historia, y todo apunta a que la espera por la sucesora de PlayStation 5 será más larga de lo previsto. Según informes financieros recientes, gigantes de la industria como Embracer Group ya contemplan un escenario donde el salto generacional se posponga hasta el año 2028 o incluso 2029.

El factor determinante: el coste de la RAM
El principal obstáculo detrás de este posible retraso es el aumento en los precios de la memoria RAM y los aranceles globales. Esta situación no solo afecta a Sony, sino que también ha complicado los planes de otras compañías como Nintendo y Valve. La preocupación es clara: lanzar una consola de nueva generación en 2027 implicaría costes de producción altísimos que se traducirían en precios de venta poco atractivos para el consumidor final.
Un mercado en constante evolución
La industria se enfrenta a un desafío único: convencer a los jugadores de realizar un salto generacional cuando las máquinas actuales aún tienen mucho potencial por exprimir. Con la dificultad añadida de los costes operativos, la estrategia de Sony y Microsoft parece inclinarse hacia la prudencia, priorizando la estabilidad económica sobre la urgencia de lanzar nuevo hardware antes de tiempo.



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