Un giro radical que sacude a la industria
La división de juegos de Microsoft atraviesa uno de sus momentos más oscuros. Tras meses de incertidumbre, se ha confirmado que el próximo mes de julio marcará el inicio de una campaña de despidos masivos y el posible cierre de estudios clave. La directiva, bajo la premisa de un "reinicio total", busca desesperadamente una rentabilidad que antes no era su prioridad absoluta.
Castigados por seguir la visión original
Lo más polémico de esta situación es el cambio de rumbo impuesto a desarrolladores que, hasta hace poco, tenían instrucciones opuestas. Estudios como Ninja Theory o Double Fine fueron adquiridos para crear experiencias artísticas de calidad, no necesariamente éxitos comerciales masivos. Siguiendo las directrices de Microsoft de "llenar Game Pass" y "ganar premios", estos equipos se encuentran ahora en una posición vulnerable tras el repentino cambio hacia una política de números estrictos.
La falta de garantías incluso con el éxito
El caso de Tango Gameworks es el precedente más doloroso: a pesar de cosechar éxitos de crítica como Hi-Fi Rush, el estudio no logró salvarse de la tijera corporativa. Este escenario demuestra que, bajo la nueva gestión, ni siquiera la excelencia creativa es un escudo contra la reestructuración.
El impacto de esta decisión no solo afectará a cientos de trabajadores, sino que deja un futuro incierto para los fans de Xbox, quienes verán cancelaciones de proyectos y una reducción significativa en el catálogo de exclusivos y lanzamientos para el servicio Game Pass.



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