En 1912, el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo marcó un hito en la historia de la tecnología al presentar El Ajedrecista. Considerado el primer juego computerizado de la historia, este autómata demostró que era posible sustituir la capacidad humana por máquinas mediante el uso de sensores eléctricos, electroimanes y un brazo mecánico.

El dispositivo no ejecutaba una partida completa, sino que se centraba en la fase final de rey y torre contra el rey rival. Gracias a un algoritmo predefinido, la máquina era capaz de alcanzar el mate en un máximo de 63 movimientos sin intervención humana, emitiendo incluso un sonido de "Jaque Mate" al finalizar la partida.
Una precursora de la inteligencia artificial
La comunidad científica internacional, incluyendo publicaciones como Scientific American, se hizo eco del invento en su época. La máquina, que funcionaba basándose en cálculos electromecánicos, es reconocida hoy como una de las primeras manifestaciones reales de inteligencia artificial. Mientras el mundo apenas comenzaba a explorar la computación, Torres Quevedo ya experimentaba con aritmética de coma flotante y autómatas finitos.

En 1920, el inventor presentó una versión evolucionada que incorporaba una cubierta cerrada y un gramófono para anunciar las jugadas. Este nivel de sofisticación llevó a figuras como Norbert Wiener, padre de la cibernética, a reconocer años después a Torres Quevedo como un pionero fundamental. Actualmente, el prototipo original de El Ajedrecista se conserva y sigue funcionando en la Escuela Técnica Superior de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid, consolidándose como una pieza clave en la evolución de la tecnología y la computación moderna.



!Advertencia! Tenemos problemas...
Debes iniciar sesión para poder comentar.. Iniciar sesión o Registrarme