Twisted Tower, el esperado shooter en primera persona de Atmos Games y 3D Realms, ha irrumpido con fuerza en el mercado. Con un notable 96% de reseñas positivas en Steam, el título ha sorprendido a la crítica y a los jugadores, consolidándose como una de las propuestas más originales del año gracias a su estética de fantasía retorcida y jugabilidad frenética.

El juego traslada a los usuarios a un gigantesco parque temático abandonado, convertido en una pesadilla donde habitan versiones corrompidas de personajes de cuentos de hadas. La propuesta, que combina mecánicas de shooter old-school con un arsenal tan disparatado como escopetas de pedorretas y cañones de chicles, permite abordar los escenarios a través de múltiples rutas, integrando puzles y un sistema de habilidades basado en la recolección de juguetes.
Un desarrollo marcado por la incertidumbre
Pese a su actual éxito, el camino hacia el lanzamiento fue extremadamente complejo. Thomas Brush, creador del título, confesó a través de sus redes sociales que durante cinco años llegó a considerar el proyecto como algo mediocre. El desarrollo se vio afectado por constantes recortes presupuestarios, despidos y periodos donde el autor tuvo que trabajar en solitario, planteándose incluso abandonar la industria del videojuego por completo.

Este proceso, que Brush definió como un periodo de dudas sobre su credibilidad y su futuro profesional, cambió radicalmente tras una revelación personal que le permitió finalizar la obra. El respaldo inicial de figuras reconocidas del sector, como el creador de BioShock, Ken Levine, fue un indicativo temprano del potencial que finalmente ha logrado materializarse en un producto que ha superado las expectativas de su propio equipo de desarrollo.



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