El diseñador David Brevik, conocido mundialmente por ser uno de los pilares en la creación de Diablo, ha compartido recientemente una anécdota curiosa sobre uno de sus videojuegos favoritos de los años 90. A pesar de su vasta trayectoria en la industria, Brevik mantiene una relación de amor y odio con Eye of the Beholder, el icónico RPG basado en Dungeons & Dragons desarrollado por Westwood Associates en 1991.
Una experiencia inolvidable con un final decepcionante
Brevik recuerda con cariño cómo el título lo cautivó gracias a su inmersión y a sus gráficos, que lograban simular un entorno tridimensional antes de la llegada de estándares como Wolfenstein 3D. El jugador debía guiar a un grupo de aventureros a través de un sistema de cuadrículas para enfrentarse a Xanathar, el temible Beholder que se ocultaba en las alcantarillas de Waterdeep. Sin embargo, el desarrollador admite que la resolución de la aventura fue una gran decepción. "Derroté al jefe final y apareció un pequeño cuadro de diálogo que decía: '¡Felicidades, has ganado!'. Acto seguido, el juego se cerraba y regresaba al escritorio", relató Brevik, calificándolo como el peor final que ha visto en un videojuego. A pesar de este abrupto desenlace, el diseñador insiste en que la calidad de la aventura fue tan alta que sigue considerándolo uno de los mejores títulos de su época.



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