El pequeño municipio de Lodoso, a solo 17 kilómetros de Burgos, se convirtió este 12 de agosto en el epicentro de un fenómeno astronómico histórico. Más de 2.000 personas de diversas nacionalidades se congregaron en un páramo habilitado para observar el eclipse solar total, un evento que no se registraba en la provincia castellana desde el 30 de agosto de 1905. Durante más de un minuto y medio, la Luna cubrió el disco solar, provocando un descenso de diez grados en la temperatura y una oscuridad que dejó a la vista estrellas invisibles a plena luz del día.
La experiencia atrajo a perfiles muy diversos, desde familias que celebraban aniversarios hasta expediciones internacionales de astrofotógrafos profesionales. La logística organizada por el Ayuntamiento, que habilitó más de 200 hectáreas, permitió que entusiastas llegados de países como Suecia, Estados Unidos y Corea del Sur convivieran con los habitantes de una localidad que apenas cuenta con 45 residentes en invierno.
Por otro lado, figuras como Enrique Bordallo, presidente de la Asociación Astronómica de Burgos (Astrobur), trabajaron durante meses para preparar el Centro Astronómico de Lodoso. El uso de equipos especializados, como telescopios de alta precisión, permitió que los asistentes no solo disfrutaran del eclipse, sino también de una jornada de divulgación científica que culminó con la observación de las Perseidas esa misma noche.
La experiencia atrajo a perfiles muy diversos, desde familias que celebraban aniversarios hasta expediciones internacionales de astrofotógrafos profesionales. La logística organizada por el Ayuntamiento, que habilitó más de 200 hectáreas, permitió que entusiastas llegados de países como Suecia, Estados Unidos y Corea del Sur convivieran con los habitantes de una localidad que apenas cuenta con 45 residentes en invierno.
El impacto de la comunidad astronómica
Entre los asistentes destacó la presencia de Daniel Oppliger, un veterano cazador de eclipses que ocupa el puesto 99 en el ránking mundial de observación de estos fenómenos. Junto a su esposa, ha viajado por el mundo durante décadas para presenciar 15 eclipses solares totales. Para estos expertos, la observación in situ es irremplazable por cualquier grabación digital, ya que permite experimentar cambios en la fauna y la temperatura que los dispositivos electrónicos no logran capturar con la misma intensidad.
Por otro lado, figuras como Enrique Bordallo, presidente de la Asociación Astronómica de Burgos (Astrobur), trabajaron durante meses para preparar el Centro Astronómico de Lodoso. El uso de equipos especializados, como telescopios de alta precisión, permitió que los asistentes no solo disfrutaran del eclipse, sino también de una jornada de divulgación científica que culminó con la observación de las Perseidas esa misma noche.



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