El auge de la energía fotovoltaica en España ha atraído a organizaciones criminales especializadas en el robo de cableado de cobre. Estos asaltos, que han alcanzado niveles alarmantes durante 2026, están afectando gravemente a la infraestructura eléctrica del país.

El impacto de las bandas organizadas en las plantas solares
La magnitud de los hurtos es considerable. Recientemente, la Guardia Civil desarticuló redes que operaban a nivel internacional, logrando recuperar 157 toneladas de cable en una sola operación. Estos grupos no solo sustraen el material, sino que provocan daños estructurales en las plantas solares valorados en cientos de miles de euros. El despliegue logístico de estas bandas les ha permitido operar simultáneamente en España, Francia y Portugal.

¿Por qué el cobre es el objetivo principal?
El cobre se ha convertido en un activo extremadamente lucrativo debido a su alta demanda industrial y su capacidad de reciclaje. Con un precio en el mercado que supera los 14.000 dólares por tonelada y una revalorización del 16% en lo que va de año, el metal es visto como un recurso de fácil venta para el mercado negro. Esta situación ha obligado a las empresas del sector a buscar alternativas tecnológicas para proteger sus activos, implementando cámaras térmicas y sistemas de vigilancia inteligente que operan las 24 horas del día. Estas soluciones tecnológicas son ahora esenciales para detectar intrusiones antes de que se produzcan daños irreparables en las instalaciones.



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