
La empresa de inteligencia artificial
LemonLime ha generado una fuerte controversia tras organizar un evento el pasado 25 de julio donde exigió a los aspirantes que se tatuaran el logo de la compañía para acceder a una entrevista de trabajo. La iniciativa, presentada inicialmente como una muestra de compromiso y audacia, atrajo a siete personas que accedieron a marcar su piel de forma permanente a cambio de la oportunidad de ser evaluados por la startup.
Reacciones negativas y consecuencias
La medida fue calificada en redes sociales como una práctica distópica, comparándola con situaciones propias de la serie Black Mirror. Ante la oleada de críticas, la compañía se vio obligada a retirar las publicaciones del evento y emitir una disculpa pública apenas 24 horas después. Actualmente, la empresa ha declarado que está dispuesta a cubrir los gastos de eliminación de los tatuajes para los siete afectados, aunque los procesos de selección siguen en curso sin garantías de contratación.

Exigencias laborales en el sector IA
Este episodio se suma a la reputación de la startup, conocida por sus jornadas maratonianas. La empresa mantiene una cultura laboral que demanda acudir a la oficina
siete días a la semana, una práctica que ha despertado debates sobre los límites del compromiso profesional. La pregunta sobre si es legal
trabajar siete días seguidos o si es posible mantener un rendimiento sostenible bajo estas condiciones es un tema recurrente en el sector tecnológico, donde la presión por escalar rápidamente suele derivar en modelos de trabajo extremos.
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