La Administración Federal de Aviación (FAA) ha emitido una nueva directiva de seguridad que afecta directamente a la flota del Boeing 737 MAX. El regulador estadounidense ha ordenado una campaña de inspecciones técnicas sobre 471 unidades, abarcando las variantes 737-8, 737-9 y 737-8200, ante la detección de posibles grietas estructurales en el fuselaje.

Detalles de la inspección técnica
La revisión se centra específicamente en una zona crítica próxima a la puerta delantera del galley. Los ingenieros deben evaluar la piel del fuselaje y el bear strap, un componente de refuerzo esencial para la distribución de esfuerzos estructurales. Esta medida tiene un carácter preventivo, motivada por la identificación de fisuras similares en modelos anteriores del 737, lo que ha llevado a las autoridades a anticiparse ante posibles fallos de resistencia en el diseño actual.
El contexto tras la crisis de seguridad
Esta decisión llega en un momento de escrutinio constante para Boeing. Tras el incidente ocurrido en enero de 2024 con un 737-9 MAX, donde se desprendió un tapón de puerta en pleno vuelo, la supervisión sobre los procesos de fabricación y control de calidad se ha intensificado. La NTSB señaló anteriormente deficiencias en la formación y supervisión interna, factores que han mantenido a la compañía bajo una vigilancia regulatoria más estricta por parte de la FAA.

El impacto para las operadoras aéreas implica una revisión programada de sus unidades para garantizar la integridad estructural antes de que cualquier pequeña fisura pueda comprometer la seguridad del conjunto. Boeing continúa trabajando bajo la presión de estas auditorías, mientras intenta estabilizar sus procesos de producción y recuperar la confianza en la cadena de suministro aeronáutica.



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