El nuevo Samsung Galaxy Z Fold8 llega al mercado con una propuesta de diseño disruptiva: el denominado formato pasaporte. Este dispositivo busca equilibrar la utilidad de un smartphone convencional con la versatilidad de una tablet, distanciándose de la extrema elongación de otros modelos de la serie plegable. Con unas dimensiones de 81,9 x 123,9 x 9,7 mm cuando está plegado, el terminal se siente notablemente más compacto y manejable, integrándose mejor en el uso diario que sus antecesores.
La gestión energética corre a cargo de una batería dual de 4.800 mAh que permite llegar al final de la jornada, aunque el rendimiento final varía según el uso intensivo de la pantalla principal. A pesar de que su precio de 1.999 euros lo sitúa en un segmento premium prohibitivo, este Samsung Galaxy se consolida como una opción sólida para quienes priorizan el formato y la ergonomía sobre las capacidades fotográficas extremas.
Pantallas y rendimiento de alta gama
El dispositivo monta un panel exterior Dynamic AMOLED 2X de 5,5 pulgadas con una tasa de refresco de 120Hz, ofreciendo una experiencia visual fluida y brillante. Al desplegarlo, el usuario accede a una pantalla interior de 7,6 pulgadas con formato 4:3, ideal para el consumo de contenido multimedia gracias a una relación de aspecto que minimiza las bandas negras. En el interior, la potencia está garantizada por el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, el mismo chip que equipa la familia Samsung Galaxy S26 Ultra, asegurando un rendimiento excelente en multitarea y aplicaciones exigentes.El equilibrio entre diseño y fotografía
Uno de los puntos destacados es la reducción del pliegue de la pantalla, que junto a un nuevo recubrimiento antirreflejos, ofrece una experiencia más natural. Sin embargo, el apartado fotográfico es el área donde se aprecian más concesiones frente a otros modelos de gama alta como el Samsung Galaxy S26. Al carecer de teleobjetivo, el sistema depende de una configuración de doble cámara principal y ultra angular de 50 MP, lo que limita sus capacidades en zoom comparado con terminales como el Samsung Galaxy S25 Ultra.
La gestión energética corre a cargo de una batería dual de 4.800 mAh que permite llegar al final de la jornada, aunque el rendimiento final varía según el uso intensivo de la pantalla principal. A pesar de que su precio de 1.999 euros lo sitúa en un segmento premium prohibitivo, este Samsung Galaxy se consolida como una opción sólida para quienes priorizan el formato y la ergonomía sobre las capacidades fotográficas extremas.


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