
La industria del hardware se enfrenta a una nueva presión inflacionaria. Según informes del sector, los principales fabricantes como
ASUS, Gigabyte y MSI estarían evaluando un incremento de hasta el
50% en el precio de las placas base durante el tercer trimestre de 2026. Este ajuste afectaría directamente a los usuarios que planean montar o actualizar sus equipos de sobremesa en los próximos meses.
Factores detrás del incremento de costes
El aumento no responde a una estrategia comercial, sino al encarecimiento de los materiales fundamentales para la fabricación electrónica. El coste de las
placas de circuito impreso (PCB), junto con el cobre y los componentes de alimentación, ha experimentado una subida constante. La alta demanda de recursos para construir centros de datos destinados a la
inteligencia artificial ha tensionado la cadena de suministro, obligando a los fabricantes a trasladar estos sobrecostes al producto final.

De materializarse estas previsiones, una placa base de gama media que actualmente oscila entre los 150 y 200 euros podría alcanzar un rango de precio de 220 a 300 euros. Esta tendencia complica aún más el panorama para los consumidores, quienes ya han visto afectado su presupuesto por el encarecimiento de la memoria RAM y las unidades de almacenamiento.
Crisis de suministro en componentes críticos
La situación en el sector de la memoria es igualmente compleja. Fabricantes como
Samsung, SK Hynix y Micron habrían comprometido prácticamente toda su capacidad de producción de
DRAM y HBM para 2027, priorizando el suministro para grandes empresas tecnológicas. Esta saturación del mercado limita la disponibilidad para el sector de consumo, lo que sugiere que la volatilidad de precios en el hardware podría mantenerse a largo plazo.

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