
Las placas Raspberry Pi, históricamente referentes de la informática accesible, enfrentan una escalada de precios sin precedentes que está transformando el sector del hardware casero. El aumento en el coste de los componentes, especialmente de la memoria RAM, ha llevado a modelos como la Raspberry Pi 5 de 16 GB a superar los 300 euros, obligando a los usuarios a buscar alternativas más económicas como el chip ESP32.
El impacto de la inteligencia artificial en la memoria RAM
La
crisis de memoria RAM actual tiene un responsable directo: la alta demanda de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Según ha comunicado la propia compañía, el coste de la memoria LPDDR4, esencial para el funcionamiento de las placas, se ha multiplicado drásticamente en el último año. Este desabastecimiento provocado por la voracidad de la IA ha forzado a Raspberry Pi a realizar múltiples incrementos en sus tarifas para compensar los costes de producción.
ESP32: La alternativa que gana terreno
Ante el encarecimiento de los dispositivos tradicionales, el SoC
ESP32 de Espressif se ha posicionado como la opción preferida para los desarrolladores. Este chip integra CPU, WiFi y Bluetooth, ofreciendo una solución eficiente para proyectos de Internet de las Cosas (IoT) por un precio inferior a los diez dólares. Al no depender de la misma arquitectura de memoria LPDDR4 que ha sufrido la
crisis de memorias, el ESP32 se mantiene al margen de la volatilidad de precios que afecta actualmente a otros componentes informáticos.

Aunque Raspberry Pi sigue siendo imbatible para proyectos que requieren un ecosistema Linux completo, la tendencia actual muestra un ajuste en las necesidades de los usuarios. Muchos desarrolladores están descubriendo que gran parte de sus proyectos pueden ejecutarse en hardware más sencillo, evitando el sobrecoste derivado de la
nueva crisis memoria RAM que marca el mercado en 2026.
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