La startup española Kreios Space ha dado un paso decisivo en la carrera espacial al asociarse con Kongsberg NanoAvionics para realizar la primera demostración de un satélite en órbita terrestre muy baja (VLEO) impulsado por propulsión eléctrica atmosférica. Este hito tecnológico busca resolver el desafío de mantener dispositivos a altitudes de entre 150 y 300 kilómetros, donde la fricción atmosférica suele comprometer la vida útil de los equipos.
La innovación: convertir la fricción en propulsión
El despliegue en órbitas VLEO permite capturar imágenes más nítidas y optimizar las comunicaciones. Sin embargo, la densidad residual de la atmósfera genera una resistencia constante que agota rápidamente los combustibles convencionales. La solución propuesta por Kreios Space consiste en un sistema que recolecta las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire mediante un embudo, las ioniza mediante una corriente eléctrica para crear plasma y las acelera para generar el empuje necesario. De esta forma, el satélite utiliza la propia atmósfera como combustible, transformando un obstáculo en el motor de su propulsión.



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