La navegación por satélite tradicional tiene un punto débil reconocido: las paredes y techos de los edificios bloquean o degradan la señal. La compañía Xona Space Systems ha completado con éxito una prueba de su tecnología Pulsar, utilizando el satélite Pulsar-0 para transmitir señales que fueron detectadas y seguidas correctamente desde el interior de un edificio, superando las limitaciones actuales de los sistemas GNSS convencionales como el GPS.
Arquitectura de órbita baja para mayor potencia
A diferencia del sistema GPS, que orbita a unos 20.200 kilómetros de la Tierra, los satélites de la red Pulsar se sitúan en una órbita baja, aproximadamente a 1.080 kilómetros. Esta menor distancia permite que la señal llegue a la superficie terrestre con una intensidad significativamente mayor, reduciendo el impacto de los obstáculos físicos que suelen causar errores de posicionamiento en dispositivos móviles.
Resultados y próximos pasos
En las pruebas realizadas, un receptor instalado en interiores logró captar las señales de Pulsar-0 en condiciones donde el sistema GPS estándar no pudo establecer conexión. Aunque los errores de posicionamiento variaron según las condiciones del ensayo, los resultados demuestran la viabilidad técnica de recibir señales de navegación orbital en espacios cerrados. Para los usuarios, esto supone un avance potencial hacia una geolocalización más precisa en interiores, una función que los sistemas operativos móviles actuales, incluyendo futuras versiones de iOS, podrían aprovechar en el futuro mediante receptores compatibles.
La compañía tiene previsto lanzar un primer lote de seis satélites de producción en octubre de 2026. Este despliegue inicial se centrará en servicios de sincronización temporal, sentando las bases para una cobertura continua que requerirá, a largo plazo, una constelación de cientos de naves para proporcionar navegación ininterrumpida.
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