La historia de la industria del videojuego pudo ser muy diferente. Bobby Kotick, ex CEO de Activision Blizzard, ha revelado que intentó convencer a Phil Spencer para que abandonara Microsoft y se uniera a sus filas, con la intención de convertirlo en su sucesor al frente de la compañía.

El acercamiento ocurrió antes de que Satya Nadella, CEO de Microsoft, ofreciera a Spencer la dirección de la división de Xbox en 2014. Según las declaraciones de Kotick, el ejecutivo valoraba profundamente la capacidad de liderazgo de Spencer, considerándolo la persona ideal para dirigir el futuro del negocio de Activision.
La decisión que cambió el destino de Xbox
A pesar de los intentos de contratación, la lealtad de Spencer hacia Microsoft y la oferta para liderar su marca de consolas terminaron por cerrar las puertas a los planes de Kotick. El ex directivo de Activision recordó que, al conocer la noticia del nombramiento de Spencer en Microsoft, le animó personalmente a aceptar el puesto, calificándolo como el "trabajo de sus sueños".

Esta relación profesional previa facilitó, según Kotick, la comunicación durante el proceso de adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft. El ex CEO aseguró que siempre confió en Spencer como un "gran custodio del negocio", capaz de gestionar los activos de forma responsable a largo plazo.
Visión actual sobre la infraestructura de Xbox
Más allá de estas revelaciones históricas, Kotick comentó su percepción sobre el estado actual de la empresa. Basándose en sus contactos, señaló que la estructura interna de Xbox ha cambiado positivamente, reduciendo la burocracia corporativa para enfocarse directamente en sus estudios de videojuegos. Según sus palabras, el ambiente de trabajo actual es percibido como satisfactorio por los empleados de la organización.




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