Airbus ha tomado una decisión histórica que altera su modelo de negocio tradicional: dejará de depender exclusivamente de terceros para la propulsión de sus aeronaves. El fabricante europeo, conocido históricamente por diseñar e integrar aviones mientras delegaba los motores en firmas como Rolls-Royce o GE Aerospace, ha iniciado los trámites para crear una empresa conjunta con MTU Aero Engines.
El salto hacia la propulsión de hidrógeno
El objetivo de esta nueva alianza es centralizar el desarrollo, las pruebas y la certificación de sistemas de propulsión eléctrica alimentados por pilas de combustible de hidrógeno. Si las autorizaciones regulatorias y los procesos laborales avanzan según lo previsto, la sociedad comenzará a operar en 2027. Esta incursión marca la primera vez que Airbus se involucra directamente en la fabricación de motores completos, enfocándose específicamente en tecnologías limpias para la aviación del futuro. La colaboración aprovecha las fortalezas de ambas compañías: Airbus aporta su experiencia en el diseño de programas comerciales y tecnología de hidrógeno líquido, mientras que MTU Aero Engines suma su capacidad técnica en validación y mantenimiento de motores. Según los términos en negociación, Airbus controlaría cerca del 75% de la sociedad, cuya sede podría ubicarse en Alemania.



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