El lanzamiento de Assassin's Creed Black Flag Resynced marca un punto de inflexión para Ubisoft. La compañía ha confirmado oficialmente un cambio en su filosofía de desarrollo, priorizando la calidad y los tiempos de producción sobre la cantidad. Esta estrategia, aunque busca mejorar la recepción de sus futuros títulos, se traducirá en una etapa prolongada de escasez de nuevos lanzamientos para los jugadores.
Menos juegos y ajustes en la plantilla
En su último informe financiero, Ubisoft ha pedido a los inversores que ajusten sus expectativas. La empresa reconoce que los resultados financieros previstos para el ejercicio actual se verán afectados por una menor oferta de juegos. Este periodo de pausa busca corregir el rumbo, aunque conlleva consecuencias directas para su estructura interna: la compañía continuará con su plan de reducción de costes fijos, lo que implica la continuidad de los despidos masivos a pesar de haber recortado su plantilla en cerca de 4.000 trabajadores desde 2022.
La situación en Ubisoft Barcelona
La crisis ha impactado con fuerza en la sede de Ubisoft Barcelona. La filial se enfrenta a un expediente que afectaría a 51 trabajadores, una medida que ha generado gran indignación entre el comité de empresa. Los representantes sindicales han señalado que no existen causas económicas que justifiquen estos despidos, destacando que el estudio ha mantenido su rentabilidad, incluso tras trabajar en el exitoso lanzamiento de Assassin's Creed Black Flag Resynced.
La compañía tiene previsto un cambio de tendencia a partir de 2027, cuando espera retomar un ritmo de lanzamientos más constante para sus marcas principales, incluyendo Assassin's Creed, Far Cry y Ghost Recon. Hasta entonces, la hoja de ruta de Ubisoft estará marcada por la contención y la reestructuración interna.
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