Hacer ejercicio bajo temperaturas elevadas supone un desafío para el organismo, que debe gestionar el exceso de calor generado por los músculos. En condiciones de estrés térmico, el cuerpo desvía el flujo sanguíneo hacia la piel para disipar el calor mediante el sudor, lo que reduce la sangre disponible para los músculos activos y eleva la frecuencia cardíaca.
La clave está en la aclimatación
La buena noticia para los deportistas es que nuestro organismo posee una gran capacidad de adaptación. La aclimatación consiste en exponerse al calor de forma gradual, permitiendo que el cuerpo optimice su respuesta fisiológica. Según estudios recientes, un periodo de 8 a 14 días de entrenamiento en calor permite reducir la temperatura central en reposo y disminuir la frecuencia cardíaca, mejorando así la eficiencia durante el esfuerzo físico. A partir del quinto día, el cuerpo ya comienza a mostrar adaptaciones significativas.



!Advertencia! Tenemos problemas...
Debes iniciar sesión para poder comentar.. Iniciar sesión o Registrarme