La transición hacia un modelo totalmente digital en PlayStation ha recibido un respaldo inesperado desde las instituciones europeas. Michael McGrath, comisario de protección al consumidor, ha clarificado que la decisión de Sony de finalizar la producción de discos físicos para 2028 se enmarca dentro de las libertades comerciales y contractuales de la compañía. Según el organismo, las empresas tienen la potestad de determinar cómo ofrecen sus servicios, siempre que se respeten los derechos fundamentales del usuario.
Limitaciones de la protección al consumidor
Esta postura supone un revés para los usuarios y colectivos que buscaban amparo legal para preservar el formato físico. La Comisión Europea ha reiterado que, aunque existe una preocupación creciente por la preservación de los títulos, su margen de maniobra es limitado, apostando por el diálogo entre la industria y los consumidores en lugar de una imposición legislativa. Este escenario recuerda al reciente rechazo de la Comisión a la iniciativa 'Stop Killing Games', que intentaba proteger la disponibilidad de los videojuegos tras el cierre de servidores.



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