Los recientes despidos en Xbox, que han afectado a más de 3.200 trabajadores en toda la división de Microsoft, han impactado directamente en la capacidad operativa de Bethesda. Esta reestructuración ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro de Fallout 76, uno de los títulos más exitosos y longevos del estudio, que ahora se enfrenta a posibles dificultades para mantener su calendario de actualizaciones habitual.

Según informes internos, más de 50 empleados fueron cesados en las oficinas de Bethesda ubicadas en Rockville y Dallas. Fuentes cercanas al desarrollo han señalado la posibilidad de que el juego necesite apoyo externo para continuar recibiendo nuevo contenido, ya que la reducción de personal complica el mantenimiento de las operaciones actuales. Este escenario plantea serias dudas sobre si Fallout 76 podrá seguir ofreciendo expansiones gratuitas o si deberá reducir drásticamente el tamaño y la frecuencia de sus lanzamientos.
Impacto generalizado en Bethesda y ZeniMax
La crisis interna no se limita únicamente a este título. ZeniMax Online Studios, responsable de The Elder Scrolls Online, ha confirmado más de 200 despidos, lo que obligará a modificar su hoja de ruta establecida. Asimismo, el estudio id Software ha sufrido una reducción crítica del 75% de su plantilla, una situación que ha sido descrita como devastadora por miembros del equipo tras el reciente lanzamiento de su último proyecto.

Mientras la incertidumbre rodea a los servicios en vivo, los equipos encargados de futuros lanzamientos como The Elder Scrolls 6 también enfrentan un clima de tensión interna ante la posibilidad de nuevos ajustes. Por ahora, el soporte técnico y el ritmo de actualizaciones de los juegos de Bethesda bajo el ecosistema de Xbox permanecen en un estado de limbo operativo.



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