
La reciente reestructuración en Xbox, que ha resultado en el despido de 3.200 trabajadores, ha provocado una fuerte reacción política en Estados Unidos. El senador Bernie Sanders ha cuestionado duramente a Microsoft, señalando la contradicción entre los resultados financieros de la compañía y la pérdida de empleo masiva dentro de su división de videojuegos.
Sanders destacó que Microsoft obtuvo 101.000 millones de dólares en beneficios durante el último ejercicio fiscal. Según el senador, estas cifras contrastan notablemente con la situación de los miles de afectados por el llamado "gran reinicio" de la marca, una estrategia con la que la empresa busca optimizar sus recursos y recuperar rentabilidad bajo la dirección de Asha Sharma.

Crítica a la política fiscal corporativa
El político estadounidense utilizó este caso para cuestionar la eficacia de las rebajas fiscales a las grandes corporaciones. Sanders afirmó que estas medidas no se traducen en la creación de puestos de trabajo, sino que benefician principalmente a los accionistas y a la alta dirección. El senador recordó que la empresa recibió una rebaja fiscal de 12.500 millones de dólares en años anteriores, mientras que la compensación del consejero delegado alcanzó los 96 millones de dólares.
La reestructuración ha afectado a múltiples equipos, incluyendo recortes significativos en estudios como id Software y cambios en la hoja de ruta de proyectos importantes como The Elder Scrolls Online. Mientras tanto, la compañía continúa su proceso de reorganización interna, priorizando sus productos más relevantes para estabilizar su posición en el mercado frente a la competencia en consolas y servicios como Xbox Game Pass.




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