
El astillero
Guangzhou Shipyard International (GSI), filial de la estatal China State Shipbuilding Corporation, ha entregado su tercer megabuque de una serie diseñada para transportar 10.800 vehículos. Esta infraestructura naval marca un cambio estratégico en la logística global, permitiendo al país reducir su dependencia histórica de las navieras surcoreanas y japonesas para la exportación de vehículos de nueva energía.
Ingeniería naval al servicio de la logística
Estos barcos, clasificados técnicamente como
PCTC (Pure Car and Truck Carrier), son plataformas especializadas que prescinden de contenedores y grúas, utilizando rampas internas para estacionar los vehículos en hasta 14 cubiertas. Con 230 metros de eslora y 40 metros de manga, estas naves ofrecen versatilidad al contar con cinco cubiertas elevables, lo que permite el transporte simultáneo de turismos, autobuses y maquinaria pesada.

La capacidad de estos buques representa un avance significativo respecto a los estándares de 2014, cuando los barcos tipo transportaban entre 6.000 y 7.000 unidades. Además, la propulsión dual con
gas natural licuado (GNL) y combustible convencional posiciona a estos navíos como una solución eficiente ante la creciente demanda internacional de vehículos eléctricos.
Impacto en el mercado global
La construcción de esta flota no solo beneficia a marcas locales como SAIC Motor o BYD, sino que convierte a China en el principal proveedor de infraestructuras para otras potencias automotrices. De hecho, gran parte de las entregas de GSI se destinan a clientes extranjeros, como la naviera surcoreana Hyundai Glovis, que utilizará estos buques para sus rutas internacionales. Con más de 40 pedidos acumulados, la capacidad de producción china asegura el suministro de transporte marítimo ante la escasez de naves que disparó los costes de flete en años anteriores.
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